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10 de mayo de 2015

Pautas para prevenir la agresividad en Educación Infantil

Muchos niños muestran comportamientos agresivos como pegar, empujar, arañar o morder. Este comportamiento suele aparecer al comenzar Educación Infantil, pero en algunos casos se prolonga a
lo largo de los años escolares.
La presencia de estas conductas hasta los 5 o 6 años puede ser un proceso normal, ya que a esa edad, la capacidad de autocontrol es todavía reducida. Pero aunque su presencia forme parte del desarrollo, se trata de comportamientos inadmisibles que hay que corregir.
El comportamiento agresivo tiene consecuencias negativas para los demás niños porque puede provocar daños y heridas importantes. Pero también tiene consecuencias para el propio agresor. Si este comportamiento se repite, el niño será rechazado y evitado por los demás. Además, está aprendiendo una forma inadecuada de actuar que cuando sea un poco mayor le traerá consecuencias negativas; y por último, un niño o niña agresivo, se arriesga a que sea también objeto de una agresión como respuesta a su conducta por otro niño.


MEDIDAS QUE DEBEN ADOPTARSE

1º. Hablar con el niño
- Explicar que las conductas violentas como arañar o pegar son inadecuadas y las consecuencias negativas que  tienen para los demás niños y para él mismo.

2º. No exponer a escenas violentas
- Deben evitar a toda costa que los niños presencien escenas violentas, ya sean en películas, videojuegos, espectáculos deportivos, etc.
- Los niños no distinguen entre la realidad y la ficción y tratarán de reproducir esas situaciones en su vida real.

3º. Ejemplo en el hogar
- Los niños aprenden por imitación, el ejemplo que le den a su hijo o hija será decisivo.
- El niño debe ver en sus padres un modelo de afrontar las  situaciones dialogando, negociando, pero sin recurrir a la violencia física o verbal. Tengan en cuenta que su hijo les
observa y escucha siempre.


4º. Enseñar otras opciones
- Los padres deben enseñarle de manera concreta alternativas a su conducta, es decir, cómo puede resolver las situaciones de otra manera.
- Esto se suele hacer a partir reflexionando sobre episodios sucedidos en el colegio o en contacto con otros  niños, por ejemplo, en el parque.



5º. No refuerce las conductas agresivas
- Sin querer, muchas familias “premian” el comportamiento agresivo de su hijo. Bromeando, presumen de esta forma de ser ante otros familiares y amigos con comentarios como “preferimos que él pegue a que le peguen”. De esta forma están aprobando el comportamiento de su hijo o hija.
- En otros casos, se etiqueta al niño como “pegón”, lo que también refuerza este tipo de conductas.

6º. Elogie y apruebe
- Sorpréndalo resolviendo las situaciones adecuadamente, con sus hermanos u otros niños.
- En esos casos, préstele una especial atención, elógielo y apruebe su conducta.
-  Será una forma muy concreta de decirle: “así me gustaría que actuaras la próxima vez”.




7º. Adopte medidas
- Cuando el niño pegue o agreda a otro niño, adopte medidas de manera que ese comportamiento tenga consecuencias negativas. Las medidas se deben adoptarlo antes posible.
- En primer lugar regáñelo y déjele bien claro que no quiere que se comporte así.
- Si acaba de presenciar una reacción violenta, utilice la técnica de “tiempo fuera”: déjelo en un lugar aburrido pero supervisado, tantos minutos como años tiene.
- Otra forma de actuar, consiste en retirarle algunos privilegios: como no poder ver la TV, o retirarle un juguete. Aquí, el criterio general será retirárselo tantas horas como años tiene.

8º. Si nada funciona
- Si a pesar de todas las medidas, y pasado un tiempo prudencial el niño o la niña continúa con una conducta agresiva, sería necesario que un especialista valorara el comportamiento para proponer un programa de mejora más personalizado.


24 de marzo de 2015

¿Cómo aprende un niño pequeño?

Muchas veces cuando observamos a los más pequeños, nos damos cuenta que nos imitan a través de sus gestos, sus palabras, sus miradas…a esto se le denomina facultad mimética infantil; por tanto, ¿cómo aprenden? Indudablemente a través de la imitación. Esta repetición es muy importante en educación infantil, al igual que la introducción clara de cada concepto y su representación. Puesto que los niños/as no tienen la misma visión del mundo que nosotros, debemos cuidar bastante estas diferencias y corregirlas.

Cuando empiezan a decir sus primera palabras, como por ejemplo <<mamá>>, ni siquiera saben lo que es una mamá, esta palabra para ellos/as no tiene un significado, tan solo el pequeño ha reconocido los movimientos de la boca, la posición de la lengua y los sonidos asociados de ambas. En los infantes, la voz materna se vincula a su memoria mediante una estructura de conocimientos que incluye el reconocimiento del sonido y sus inflexiones de la voz. Evidentemente, estas estructuras de conocimiento establecidas en la memoria son decisivas para el proceso de aprendizaje, dependiendo así; cuanto mayor sea la profundidad de los significados que se crean en el niño, mayor será la capacidad creativa y la habilidad para razonar. A los tres años, aproximadamente, es importante que aprendan tanto palabras abstractas como concretas; aunque, sabemos que es más complicado explicar el concepto de las palabras abstractas. No obstante, es necesario crear imágenes claras de estos conceptos porque representan sentimientos humanos a los cuales se han de conectar otras muchas experiencias. El adulto deberá transmitir los significados de las palabras abstractas comentando experiencias y situaciones que le hayan ocurrido al niño o, también, remitiéndose a los sentimientos que manifiestan los personajes de los cuentos y canciones infantiles. 

Para entender cómo aprende el niño debemos de tener en cuenta que la menta funciona como una unidad de proceso de datos.

La información penetra a través de los órganos sensoriales, es codificada y pasa al cerebro, donde se almacena durante un tiempo en la memoria a corto plazo. Después, hay un proceso de exploración dentro de la memoria a largo plazo para enlazar conceptos, y una vez establecida la conexión, la nueva información adquiere significado. 

Este proceso facilitará al maestro la tarea de establecer conexiones en la memoria entre los conceptos abstractos y el trabajo escolar. Además, el niño que tiene esa experiencia es considerado con mayores aptitudes que los demás. Esa percepción del maestro se transmite al niño y aumenta su autoestima, estimulando el interés y facilitándole la concentración. Durante este transcurso debemos tener en cuenta las limitaciones del alumnado de preescolar que nos podemos encontrar. Unos niños tienen menos estructuras de conocimientos que otros en su memoria, dependiendo del grado de estimulación de los padres hacia el niño (si le han leído libros, si han hablado con ellos…).

5 de marzo de 2015

Captar y mantener la atención de los niños

Estrategias para captar la atención:

Hay que iniciar las clases de forma puntual y rápida y asegurar que todos los alumnos estén prestando atención, sino es así se pude advertir de forma individual a los distraídos


También hay que intentar empezar con una actividad que no sea posible la distracción, cuidar, la ubicación de los alumnos, hacer cumplir las normas y alternan diferente formas de presentación.


Estrategias para mantener la atención:

Las clases monótonas durante el curso aumentan la fatiga y la distracción. Una metodología variada que tenga diferentes actividades y espacios, refresca la atención. 

La fatiga o el aburrimiento en clase se puede atenuar realizando una planificación semanal de actividades: las que dan mayores niveles de atención y las que menos. Después se aumentará la frecuencia de las que les gusten más. También se pueden utilizar si hay algún momento en que decaiga la atención.

Para los alumnos que les cuesta mantener la atención, la insistencia del profesor puede arruinar el periodo de la clase, mientras que con una breve relajación pude ayudar a recuperar la atención y volver a la actividad.

13 de febrero de 2015

Estrategias para la resolución de conflictos en el aula

En las escuelas hoy en día existen muchos problemas de conducta, sobre todo en la enseñanza obligatoria donde el alumnado está desmotivado y va a la escuela forzado. Para resolver esto hay que saber orientarse.


En primer lugar el profesor tiene que hacer atractiva y útil la materia y convertir la enseñanza en algo deseable, alejándose de las rutinas diarias porque producen desmotivación y aburrimiento y no sobrecargar al alumnado con cantidad de tareas. También deberá planificar la gestión de la convivencia y crear condiciones que dificulten la aparición de conflictos y si surge uno hay que desnudar el problema y afrontarlo de forma relajada, con un tono de voz pausado y bajo e intentar prevenir los futuros para que no sucedan.

A la hora de abordar un procedimiento disciplinario el profesor tendrá que ser simple, intentar resolverlo sin papeles y no requerir a la intervención de otros. También no deberá afrontar los conflictos como algo personal y no entrar en la dinámica preferida de los alumnos problemáticos.

1. Establecer límites:
Para que sean eficaces las condiciones ambientales donde se producen las actividades del aula es necesario establecer unos límites al principio de curso. Estos deben estar claros y el profesor debe intentar que no se vayan desgastando a lo largo del curso. Cada uno es distinto y llevara sus límites teniendo en cuenta el estilo que imparta: autoritario: democrático o permisivo.

2. Establecer normas:
Para establecer estos límites el profesor necesita unas normas, unas estarán redactadas por escrito y otras se van llevando a cabo mediante la rutia del día a día. En muchas ocasiones el alumnos intenta realizar incumplimientos de tanteo para averiguar si la norma es obligatoria o no. Es aquí cuando el profesor debe mantenerse para que no se pierda el hilo de la clase, así cuando el alumno vea que es una norma firme se extinguirá esa conducta.

3. El respeto mutuo:
La relaciones profesor-alumno deben estar basadas en un respeto mutuo. También deben ser empáticas, con una conexión afectiva y saber ponerse en el lugar del otro. El profesor debe considerar a todas las personas como seres iguales con los mismos derechos y obligaciones. Pero el alumno también tiene que ver que tiene unas responsabilidades y un deber.

Para la práctica sea efectiva el docente tendrá que conocer a los alumnos e intentar comprenderlos y ayudarlos con una actitud positiva. También tendrán que saber cómo les ve el alumnado e intentar mejorar su visión con una reflexión y pactando cambios con ellos. Dos actividades prácticas seria profesor por un día, donde se encomienda a un alumno problemático que se encargue de mantener la clase y así pueda ponerse en lugar del profesor y otra son las tutorías donde se pueden resolver los problemas que puedan afectar al rendimiento del alumno.

4. Conocer los roles de los alumnos:
El profesor debe conocer los roles de los alumnos ya que cada alumno se comporta en clase interpretando un papel y esto ayuda a comprender muchas conductas inapropiadas. Para ello se puede utilizar una tabla de observación donde se anotan los nombres de los alumnos y se describe a cada uno.

5. Detectar subgrupos perturbadores:

Cuando hay un subgrupo que crea mal ambiente en clase hay que intentar reconducirlos, pactando con el líder o con los del grupo y anteponer los intereses de la clase con los del grupo negativo, así evitaremos el intercambio mutuo de refuerzos.


6. Estrategias punitivas 

Son intervenciones para disminuir conductas problemáticas, deben ser el último recurso y se basan mediante la retirada de estímulos agradables o mediante la utilización de estímulos desagradables. 

Entre ellas se puede utilizar: 
  • Aislamiento temporal: consiste en separar de la clase a un alumno que esté molestando. Para ello se separa al alumno, con tareas que realizar, en una sala. 
  • Petición de los padres al centro de atención a su hijo durante un tiempo para la realización de tareas no realizadas: recuperar el tiempo perdido del alumno. 
  • Desplazamiento con tareas a una clase de edad muy distante: alumnos mucho más mayores o más pequeños para evitar el efecto del contexto. 
  • Expulsión de duración condicionada a la realización de tareas: separando al alumno del centro durante varios días. Debe ser una medida excepcional.